Ya no puedo volar. Pero cuando cierro los ojos,noto el aire frío del viento en mi rostro y siento que me elevo hacia otro lugar. A veces viajo hacia lugares reales, otras hacia mundos lejanos e inimaginables. Si tu también perdiste tus alas te invito a que cierres los ojos por un momento y vueles junto a mi.¡Preparado!10,9,8,7,6,5,4,3,2,1.......
1,2,3 gourmets
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Amelia la Ciclotmica
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Las mujeres charlaban sobre su vida sentimental, sus estudios, sus quehaceres y sueños. En frente un señor en sus 65 años las escuchaba con gran atención. Las chicas eran extranjeras, su acento marcado, además de sus rasgos las distinguia de los demás ingleses que se encontraban alrededor. La curiosidad y sus ganas de pasar el rato charlando lo animaron a entablar conversación. Ellas tampoco tenían más temas de conversación así que optaron a invitarlo. El señor hablaba y hablaba, siempre con temas interesantes y preguntas no menos importantes interactuaba con las chicas. Había estado en muchos lugares, y a diferencia de los demás ingleses que andaban alrededor se le veía con cierta cultura y conocimiento del mundo. Durante horas habló y habló primero con las chicas, después con un señor mayor musulmán, más tarde con un grupo de colombianos, con otras chicas.... sus ojos tenían esa mirada inocente, como la de un niño cuando abre los juguetes que les pidió a los reyes en Navidad... ese brillo. Cuando todos se fueron el hombre volvió a perder la magia de aquella tarde sólo en su habitación se refugiaría en sus libros con la esperanza de encontrar nuevas historias y aventuras que contar a los invitados del día siguiente.